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Calidoscopio

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Escribo y escribo, y en ese avance de palabras sueltas se va tejiendo la idea que tengo en la cabeza, sigo escribiendo como si no quisiera que ese momento se termine. 
Pero otras veces no sale fácil, tacho, escribo, vuelvo a escribir, inclusive cambio de narrador y vuelvo a empezar la misma historia como si estuviera viendo la idea a través de un calidoscopio y ninguna imagen que veo me convence.  Es una frustración cuando un cuento no sale como esperábamos. 
Como una vuelta de golf, a veces hay ronda buenas, otras extraordinarias y otras para el olvido. No sé si este cuento lo sepultaré entre archivos. 
Lo bueno es que siempre tengo una hoja en blanco dispuesta a ser escrita. Siempre hay un nuevo comienzo para las palabras, una nueva idea, una nueva historia que me hace cosquillas y me hace volver al ruedo.

Ni chicha, ni limonada.

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Ni chicha, ni limonada.
 ¿Por qué usamos esa frase? A veces me siento un poco así: ni una cosa ni la otra. Parece que siempre los extremos están bien definidos y en el medio hay un gran resto.  Me siento un ser minúsculo en el centro de este limbo. ¿Por qué será que es más fácil el descarte? No soy ni chicha ni tampoco soy limonada. Pero en ese gran descarte no todo se puede “meter en una misma bolsa”. En ese caos, hay diferencias. Me atrevería a decir que en ese limbo podemos diferenciar los polos y volver a descartar los extremos e ir, poco a poco, desmenuzando ese gran embrollo. Parece que estuviéramos repartiendo caramelos entre dos. Dos acá, dos para allá. Pero no estoy hablando de caramelos.   Ni chicha ni limonada, ese no pertenecer a ningún grupo, ni de acá ni de allá. ¿Cuántas veces nos sentimos así?
Uno escribe líneas y no tienen porque encajar en un texto, puede no ser la línea perfecta de un comienzo. A veces se escribe así: no es una cosa ni la otra.  Esto que se escribe no e…

Pelirroja & feliz

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En la cuarentena soy pelirroja. También soy rubia y castaña. En fin, tantos matices de colores que cualquier peluquero se infarta al verme. A veces, me parece que no es para tanto, pero mi familia me mira raro, así como si tuviera un mono en la cabeza y entonces me digo a mí misma que la décima será la vencida y si la cuarentena tiene algún sentido, será que aprenda a teñirme el pelo lo más uniforme posible. A mis cuarenta tengo más cambios de looks que a mis veinte.             Además de ser pelirroja, en esta cuarentena, como todo el mundo, empecé a cocinar: brioche, yogur, risotto y sopa de tomates que es un “manjar” como decía mi mamá. Al comienzo se me dio por cambiar los muebles de lugar, que cada miembro de la familia tuviera una mesa o escritorio para estudiar y trabajar al lado de una ventana. Me inventé un nuevo rincón con un escritorio antiguo y me gusta creer que tiene su encanto o magia propia, ya que escribo y también tengo mi soledad. Esa soledad que se sintió arrasada d…
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¿Qué clase de peces somos? Me siento un pez. Un pez confinado. El vidrio de la ventana es el límite al cual me enfrento cada día, sabiendo que es inamovible. Con la nariz contra el vidrio observo a los demás peces, que como yo, están nadando en su propio aislamiento. En vez de departamentos veo peceras apiladas. Un silencio opresivo nos mantiene en un formol de pánico. ¿Y si me contagio? En esta metáfora de peces, el aislamiento es el agua, que comenzó límpida y pura al comienzo de la cuarentena y ahora no es más que un caldo turbio y maloliente que no se soporta. Así fue como en los primeros días con el agua cristalina nos sentíamos llenos de energía. Nadábamos de un una punta a la otra de nuestra pecera: ordenando, cocinando y limpiando a fondo nuestro hogar. Sin embargo, algo pasó en esta quietud, en este encierro forzoso que en algunos días nos vio flotar y nadar lo minino en el centro de la pecera. Ya no hay novedad ni asombro y los días se clonan sin importar si son un martes o un…

Nuevos talleres de Escritura Creativa

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Este año comenzamos nuevos talleres de escritura en Recoleta y Zona NorteEn el taller se trabaja sobre los textos propios que trae cada uno sobre las consignas que doy la vez anterior. Hacemos ejercicios en clase trabajando diferentes herramientas y elementos narrativos. Yo respeto mucho la voz propia de cada autor y me parece importante ir mejorando la escritura,  sin perder lo que hace al estilo de cada uno. Se crea una sinergia enriquecedora con los comentarios de los demás del grupo.
En el 2019 los encuentros son:- Martes de 18 a 20 hs Taller (Quincenal)    Lugar: Recoleta- Viernes de 10 a 12 hs. (1 encuentro por mes)      Lugar: RecoletaEn Mayo comenzarán nuevos talleres en Zona Norte y seminarios intensivos de un solo encuentro.
Más Información: www.cursoescrituraonline.com/talleres
Consultas: maru.genoud@gmail.com

Un Escritor que vale la pena leer... Mauro Libertella

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Mauro Libertella
Tengo varios libros (me falta conseguir el de ensayo), de Mauro Libertella. Cuando me gusta un escritor, siempre trato de leer, varios libros de manera de “absorber” su esencia. En definitiva, ver de qué trata sus textos.
Si tuviera que resumir en pocas líneas diría que me atrapa su simpleza en la elección de palabras, que la estructura definida de oraciones desencadena una lectura amena. Sus sutilezas que deja entrever en sus párrafos generan una adicción del lector de querer leer “un poco más” y la utopía de “leo una página y mañana sigo”, en mi caso, siempre derivan en varias páginas más y mi reloj mental nunca logra asemejarse a la realidad del tiempo. Lo que más me encanta (palabra que uso mucho y no es muy literaria) son sus títulos: Mi libro enterrado (el mejor de sus libros).Quien diría que un libro tan breve, tan pequeño en su extensión, podría transportar de ese modo. Sin duda su mejor labor de escritura y no lo atribuyo a que es autobiográfico, porque los que s…

Entrevista a Samanta Schweblin - Clarín 11/2/2018

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Para mí es un placer leer los domingos, sin horarios, extendiendo la lectura de los diarios hasta el mediodía. Descubrir una entrevista tan bien articulada, de una escritora a quien admiro mucho, es un joya, para guardar en la caja de recortes.
Debo admitir que lo que me fascina de Samanta Schweblin no son los temas de los cuales escribe sino su forma singular y extraordinaria de escribir. No hay como describirlo. Simplemente, te atrapa.
Tiene ese ángulo único que mezcla lo cotidiano con lo extraño, sus palabras se mezclan entre límites de lo bizarro y lo normal. El uso de las palabras adecuadas, el ritmo y la intriga hacen que me abstraiga de todo lo que pasa alrededor y pueda levantar la vista cuando al final del cuento.