lunes, 29 de diciembre de 2014

Y se nos va el 2014 , tan rápido como vino.

                Cuando llega fin de año, se viene el balance. Aunque nos esforcemos por dejarlo pasar, es de fuerza mayor, en algún momento de estos últimos días de diciembre, se nos cruza el interrogante si fue positivo o no. En mi caso, el 2014 fue positivo. Lo que no me gusta de los fines de año son los pendientes que aparecen en mi lista de lectura. ¡Cada vez son más! Y aunque cada año descubro nuevos autores y hasta nuevos géneros que no incursionaba, lo que me queda aún por leer se potencia al infinito.

                En el mes de diciembre se han publicado la lista de los mejores libros de 2014 y los mejores autores. ¡Esto infla cada vez más mi lista de pendientes! Las mejores revistas literarias y los suplementos de cultura sacan a relucir sus listas. Acá comparto algunos nombres que me apunté de todas las listas que leí:
  • Fabio Morábito: El idioma   Materno
  •  Julián Barnes: Niveles de Vida
  •  Samanta Schewblin: Distancia de Rescate
  •      Karl Ole Knausgard: Un hombre enamorado 
  •     James Salter: Todo lo que hay


                Otras cosas que deja el 2014 son las grandes ferias literarias, el premio Nobel de Patrick Modiano y los cien años de Cortázar. Es una pena que Adolfo Bioy Casares no tuviera la misma repercusión cumpliéndose el mismo aniversario.  

                Se viene un año con mucha lectura. ¡Feliz 2015! 

martes, 28 de octubre de 2014

Una Historia Sencilla

Es la primera vez que leo una crónica.
(Foto de Internet)
La verdad al principio me costó adaptarme al género. Tan acostumbrada a los cuentos y novelas que una parte mía quería agregarle e inventarle cosas a esas primeras páginas. Me sentí rara, sabía que estaba esperando algo que no iba a pasar. Vendrían datos como en un informe o una investigación. Sin embargo Una Historia sencilla de Leila Guerriero me sorprendió. Pasando los primeros capítulos, el libro me atrapó. Sin darme cuenta en que momento sucedió no pude parar de leer. (igual es un libro corto jeje!). La sensación es que estaba al borde de suspender un libro hasta que me absorbió para adentro como si me hubiese caído en un embudo. Confieso que nunca hubiese elegido el libro en una librería, sino fuese porque me recomendaron a la autora. La historia del malambo no me entusiasma. Leila usa las palabras perfectas para transmitir que hay un mundo inmenso de emociones y experiencias que cada enero aparece en Laborde. La primer frase del libro anticipa claramente lo que es: “ Esta es la historia de un hombre que participó en una competencia de baile” Ni más ni menos es exactamente eso. Leila sigue a este participante Rodolfo, y para mí creo que calmó las ansiedades de la ficción de encontrar un personaje central. Aunque al principio solo quería saber si ganaba o no el concurso, las palabras de Leila logran correr ese foco y ponerlo en la vida cotidiana. Esto para mí es la clave del éxito del libro. Plasma de manera única los sacrificios, esfuerzos de este participante Rodolfo a lo largo de los dos años que lo conoce. La trama ya pasa por esa historia, que implica un estilo de vida que deja todo en un baile de cuatro a cinco minutos. Eso es todo el tiempo que lleva el baile de malambo. Todos quieren ser campeones, probarse a sí mismos que tienen lo que se necesita. Como lectora me sentía identificada con las preguntas que Leila plantea en el transcurso del libro. Ser campeón de malambo en Laborde significa coronarse para nunca más competir en malambo. Es algo tan difícil de entender. De alguna manera Leila lo logra. Hay partes del libro donde la tensión previa a subir al escenario se siente y cuando ella narra que lo ve a Rodolfo leyendo la biblia en la intimidad sin saber si debería salir o no del camarín, es una de mis partes favoritas. Es una historia sencilla que es digna de ser narrada más allá del concurso y eso es lo que Leila invita a descubrir. 

lunes, 23 de junio de 2014

Leer en Buenos Aires...ETERNA CADENCIA

                Me quedé pensando por cuál de todas las librerías empezar. La idea es que vayan apareciendo en el blog poco a poco sin presumir ranking o preferencias. Aunque quise dejarla para más adelante tengo que reconocer que me encanta ir a Eterna Cadencia.   

Pese a mis esfuerzos, ésta librería si tiene coronita. No sé si es porque  allí hice los encuentros con Inés Fernandez Moreno o si es el equilibro perfecto entre buenos libros, el ambiente, almuerzo con rica comida casera y lo mejor de todo… la posibilidad de cruzarse con escritores no solo en presentaciones o lecturas.

                En esta librería por supuesto hay mesas de recomendados y realmente buenos. Cada libro expuesto ahí no está al azar, sino que fue seleccionado por alguna razón. Uno podría quedarse una hora a solo unos pasos de la puerta y girar alrededor de la mesa grande varias veces. Es imposible seguir sin elegir alguno. Los que están en el lugar ya tienen un par de libros bajo el brazo. Aunque allí está concentrado, las novedades y buenas recomendaciones hay mucho más por ver. Aparece una gran biblioteca que cubre las paredes hasta el techo, de madera y con carteles antiguos que junto con las arañas, dan al ambiente un estilo único que todo lector quisiera repetir en su casa, o al menos, yo. Hay un pequeño sillón para dos que invita a leer.

                Algo que me había olvidado es la música, que suena de fondo.  En este momento tocan música francesa al estilo de La vie en rose. Me encanta. Me siento y leo. Me olvido de pedir mi mesa. Hoy está lleno de gente que vino del trabajo a almorzar, otras veces está más tranquilo Ubicado en este lugar de moda, es previsible que muchas veces no haya mesa libre. Voy a tener que esperar un poco más. El lugar preferido de la mayoría es el living que hay en el patio (atrás del mostrador). Está muy bueno, es grande y en general se comparte con extraños. Ahí, me sentaba con Inés. Me gusta, pero cuando se llena, yo prefiero la soledad. Me gusta el último espacio al fondo, donde están los libros de Arte. Hay libros alrededor de una pequeña mesa (salvo la ventana que da al patio). Voy a ahí y me quedo un rato. Hay una silla pero la está usando el señor de anteojos que esta frente a la compu, (seguro con el inventario) y no quiero molestar. (Siempre la cede) . No me llaman los libros de arte y cocina. Voy sólo por el lugar. ¡Cómo quisiera mudar el silloncito de adelante para el fondo! Y quedarme leyendo sola.. Me llaman que mi mesa esta lista. Me voy con un par de libros para hojear en la mesa y con la sensación que cada vez tengo más libros en la lista de pendientes de lectura!

                —¿Queres sopa?  
             
  
   Acá no es raro que te pregunten esto, ya en el patio, no todo es libros. Algunos, como yo, tienen libros que leer, y en otras mesas están los del laburo que disfrutan su mediodía.  La comida es riquísima : milanesa con papas al horno, (¡paso por alto la sopa!). Cada tanto asoman algunas cabezas por la puerta y ventanas de gente preguntando si hay alguna mesa libre. Ninguna. En un rato se levantarán los grupos laborales y volverá un poco la paz. Mucho ruido para mi gusto, tanto que no se llega a escuchar la música.

            
   Debo confesar que vine muchas veces y ésta es la primera que me sentí rara. Sabiendo que quería escribir para mi blog, me sentí como una espía de incógnito en un lugar conocido. Estoy más tímida que de costumbre y me recluyo en mi lectura, pregunto poco. Por suerte esta sensación se va después de almorzar...

                A los que nos gusta leer y/o  escribir nos encanta  ir a lugares frecuentados por escritores. Eterna Cadencia hace presentaciones de libros, talleres y charlas de escritores. Hay una agenda muy interesante que está disponible en el blog de la librería. Uno no quiere perderse nada. Para mí esto es lo mejor de Eterna Cadencia, y además un detalle no menor es que sea editorial. Igual creo que sería interesante saber qué les pasa a los escritores que publican, los que son reconocidos por la calle. ¿Les gusta entrar en las librerías o les da fobia?¿ Tendrán ansiedad por ver si sus libros llegaron a la mesa de recomendados o como están en el ranking de ventas? Por ahí solo quieren huir de la gente. (Igual confieso yo nunca me acerqué a ningún escritor para saludar o pedir autógrafos, me da mucha vergüenza… pero es interesante ver que libros tienen en la mano, qué libros buscan y qué terminan comprando!) Reconozco que cuando leo lo que recién escribí suena que soy una loca, pero no lo soy créanme… tan sólo un poco.


                               Hay mucha más que escribir, fueron  varias visitas a Eterna Cadencia y muchas las que vendrán. Dejo un poco para más adelante. 

martes, 3 de junio de 2014

Leer en Buenos Aires


                A los que nos gusta leer, nos ha gustado desde siempre. De chicos tenemos esta ambición por los libros y páginas que devoramos con los ojos. Recuerdo que cuando era chica en el campo me la pasaba leyendo. A la noche se podía escuchar a mis padres implorándome que apagara la luz (a motor) o el farolito de kerosene.  Yo leía debajo de las sábanas con una linterna, en aquel entonces leía Los Hollister esos libros de aventura de tapa naranja.
Foto De Google
                Estoy con un nuevo proyecto Leer en Buenos Aires, asique me pareció bueno empezar con lo que significa las librerías para nosotros los lectores, pero antes de arrancar una nota sobre las bibliotecas que nos armamos en casa. Al que le gusta leer siempre sueña con una biblioteca de pared a pared, que pueda guardar sus tesoros, los libros. La ley de Murphy es que siempre nos quedan chicas. No conozco a nadie que le sobre lugar. Inventamos nuevos estantes que van invadiendo todos los ambientes pero siempre se llenan rápido. Las bibliotecas de nuestras casas, les tenemos cariño merecen más líneas asique volveré en el futuro sobre este tema.  
                Vuelvo a las librerías, esas que nos tientan mientras caminamos por las calles y nos atraen como imanes hacia adentro a ver qué hay de nuevo o finalmente comprar ese libro que viene haciendo eco en nuestra cabeza. Algunas parecen como un kiosco lleno de golosinas y nos sentimos como chicos, cada libro es mejor que el otro y queremos llevarnos todos a casa. A los lectores nos gusta entrar en una librería y encontrar estantes altos y perdernos en un laberinto de libros. Para ser gráfica nos gusta esas librerías donde la madera está en las paredes repleta de libros y hay mesas con recomendados y nosotros nos deleitamos,  pasando nuestras yemas de los dedos por las tapas como si estuviéramos en presencia de chocolate. Cuanto más mesas mejor, no importa si el género no es de nuestro mayor agrado. Nos gusta la abundancia de lectura. Es más, hasta nos gusta el olor a los libros. Odiamos esas librerías con góndolas bajas que se nos cruzan en el camino y nos hacen sentir que estamos en un súper. ¡Fuera las góndolas arriba las mesas! Esas librerías son comerciales, en verdad todas lo son pero ¡no nos gusta que sea tan obvio!

                El leer genera un clima, una predisposición especial.  En los últimos años se ofrece un ambiente distinto y distendido para apreciar la lectura. Ahora en las librerías hay sillones, sofás, café y almuerzos. ¡Todo un spa para el lector! Cuando uno entra a estas librerías nunca se sabe cuándo sale, casi siempre se pierde la noción del tiempo.  De esto se trata este proyecto, de los lugares donde se puede disfrutar de buena lectura. Así comienza este recorrido que compartiré en el blog con anécdotas y nuevas experiencias.

sábado, 26 de abril de 2014

Descubriendo un nuevo escritor

Estoy terminando Los amantes de Todos los Santos de Juan Gabriel Vásquez. Me encanta esta etapa. En la que el lector (yo en este caso) conoce un autor nuevo. Aunque este escritor colombiano ya tiene un largo camino recorrido, es nuevo para mí. Me gusta la instancia previa de escuchar o leer un nombre nuevo y  que mi cabeza active los engranajes. Cuando empiezo a leer algo, descubro al autor. Página a página siento que deshojo una flor. Me gusta- no me gusta. El nombre de JGV lo leí recomendado en un blog que sigo a diario. Su última novela Las Reputaciones estaba recomendada como una de las mejores del 2013. Decidí empezar por su libro de relatos y debo decir me gusta la forma sencilla y clara de escribir sin pretensiones, pero no por eso se trata de historias básicas, sino todo lo contrario. Estos relatos logran vislumbrar lo complejo del ser humano y la forma de relacionarse. Siempre la historia principal se entrelaza con varias historias ocultas que le lector va desenredando. Esto definitivamente me gusta. 

jueves, 3 de abril de 2014

Para los amantes de Hemingway (con un twist)



            Mi libro preferido de Hemingway es París es una Fiesta, así que cuando me enteré que Paula McLain tuvo la idea reescribirlo desde la perspectiva de una mujer, me intrigó y lo compré. El desafío me parecía imposible. ¡Me encantó! Es un fiel espejo de mi libro favorito, escrito de una forma sencilla y real. Es un nuevo reencuentro con París y lo mejor de todo fue descubrir el vivo reflejo de Hemingway en cada página. Todo a través de los ojos de una mujer, su primera esposa. The Paris Wife lo leí hace un tiempo y es una novela para releer, un disfrute de lectura para tener siempre cerca. 

martes, 18 de marzo de 2014

Huellas

Hace poco leí en la Revista La Nación un cuento que me atrapó. Se llama Huellas de Fabio Morábito. Es la primera vez que me crucé con su nombre pero ya lo tengo bien anotado para futuras lecturas. El cuento salió publicado en la sección Balnearios y desde que comencé a leer las primeras líneas me devoré las dos páginas. Un hombre camina por la playa como lo haría  cualquiera. Este hombre no lo es. Este hombre tiene una obsesión con las huellas. Así empieza a imaginar las historias y personas detrás de cada pisada. Cada detalle cuenta. Cada huella revela algo. El sabe bien porqué. Empedernido con un conjunto de tres huellas, se dedica a elucubrar quienes son sus dueños y sus secretos. No quiero contar más, el cuento merece ser descubierto por cada uno.  El autor atrapa al lector en todo momento. Sin lugar a duda, deja huella.