Calidoscopio

Escribo y escribo, y en ese avance de palabras sueltas se va tejiendo la idea que
tengo en la cabeza, sigo escribiendo como si no quisiera que ese momento se termine. 

Pero otras veces no sale fácil, tacho, escribo, vuelvo a escribir, inclusive cambio de narrador y vuelvo a empezar la misma historia como si estuviera viendo la idea a través de un calidoscopio y ninguna imagen que veo me convence. 
Es una frustración cuando un cuento no sale como esperábamos. 

Como una vuelta de golf, a veces hay ronda buenas, otras extraordinarias y otras para el olvido. No sé si este cuento lo sepultaré entre archivos. 

Lo bueno es que siempre tengo una hoja en blanco dispuesta a ser escrita. Siempre hay un nuevo comienzo para las palabras, una nueva idea, una nueva historia que me hace cosquillas y me hace volver al ruedo.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cómo escribir diálogos eficaces sin morir en el intento

Un Escritor que vale la pena leer... Mauro Libertella