lunes, 23 de junio de 2014

Leer en Buenos Aires...ETERNA CADENCIA

                Me quedé pensando por cuál de todas las librerías empezar. La idea es que vayan apareciendo en el blog poco a poco sin presumir ranking o preferencias. Aunque quise dejarla para más adelante tengo que reconocer que me encanta ir a Eterna Cadencia.   

Pese a mis esfuerzos, ésta librería si tiene coronita. No sé si es porque  allí hice los encuentros con Inés Fernandez Moreno o si es el equilibro perfecto entre buenos libros, el ambiente, almuerzo con rica comida casera y lo mejor de todo… la posibilidad de cruzarse con escritores no solo en presentaciones o lecturas.

                En esta librería por supuesto hay mesas de recomendados y realmente buenos. Cada libro expuesto ahí no está al azar, sino que fue seleccionado por alguna razón. Uno podría quedarse una hora a solo unos pasos de la puerta y girar alrededor de la mesa grande varias veces. Es imposible seguir sin elegir alguno. Los que están en el lugar ya tienen un par de libros bajo el brazo. Aunque allí está concentrado, las novedades y buenas recomendaciones hay mucho más por ver. Aparece una gran biblioteca que cubre las paredes hasta el techo, de madera y con carteles antiguos que junto con las arañas, dan al ambiente un estilo único que todo lector quisiera repetir en su casa, o al menos, yo. Hay un pequeño sillón para dos que invita a leer.

                Algo que me había olvidado es la música, que suena de fondo.  En este momento tocan música francesa al estilo de La vie en rose. Me encanta. Me siento y leo. Me olvido de pedir mi mesa. Hoy está lleno de gente que vino del trabajo a almorzar, otras veces está más tranquilo Ubicado en este lugar de moda, es previsible que muchas veces no haya mesa libre. Voy a tener que esperar un poco más. El lugar preferido de la mayoría es el living que hay en el patio (atrás del mostrador). Está muy bueno, es grande y en general se comparte con extraños. Ahí, me sentaba con Inés. Me gusta, pero cuando se llena, yo prefiero la soledad. Me gusta el último espacio al fondo, donde están los libros de Arte. Hay libros alrededor de una pequeña mesa (salvo la ventana que da al patio). Voy a ahí y me quedo un rato. Hay una silla pero la está usando el señor de anteojos que esta frente a la compu, (seguro con el inventario) y no quiero molestar. (Siempre la cede) . No me llaman los libros de arte y cocina. Voy sólo por el lugar. ¡Cómo quisiera mudar el silloncito de adelante para el fondo! Y quedarme leyendo sola.. Me llaman que mi mesa esta lista. Me voy con un par de libros para hojear en la mesa y con la sensación que cada vez tengo más libros en la lista de pendientes de lectura!

                —¿Queres sopa?  
             
  
   Acá no es raro que te pregunten esto, ya en el patio, no todo es libros. Algunos, como yo, tienen libros que leer, y en otras mesas están los del laburo que disfrutan su mediodía.  La comida es riquísima : milanesa con papas al horno, (¡paso por alto la sopa!). Cada tanto asoman algunas cabezas por la puerta y ventanas de gente preguntando si hay alguna mesa libre. Ninguna. En un rato se levantarán los grupos laborales y volverá un poco la paz. Mucho ruido para mi gusto, tanto que no se llega a escuchar la música.

            
   Debo confesar que vine muchas veces y ésta es la primera que me sentí rara. Sabiendo que quería escribir para mi blog, me sentí como una espía de incógnito en un lugar conocido. Estoy más tímida que de costumbre y me recluyo en mi lectura, pregunto poco. Por suerte esta sensación se va después de almorzar...

                A los que nos gusta leer y/o  escribir nos encanta  ir a lugares frecuentados por escritores. Eterna Cadencia hace presentaciones de libros, talleres y charlas de escritores. Hay una agenda muy interesante que está disponible en el blog de la librería. Uno no quiere perderse nada. Para mí esto es lo mejor de Eterna Cadencia, y además un detalle no menor es que sea editorial. Igual creo que sería interesante saber qué les pasa a los escritores que publican, los que son reconocidos por la calle. ¿Les gusta entrar en las librerías o les da fobia?¿ Tendrán ansiedad por ver si sus libros llegaron a la mesa de recomendados o como están en el ranking de ventas? Por ahí solo quieren huir de la gente. (Igual confieso yo nunca me acerqué a ningún escritor para saludar o pedir autógrafos, me da mucha vergüenza… pero es interesante ver que libros tienen en la mano, qué libros buscan y qué terminan comprando!) Reconozco que cuando leo lo que recién escribí suena que soy una loca, pero no lo soy créanme… tan sólo un poco.


                               Hay mucha más que escribir, fueron  varias visitas a Eterna Cadencia y muchas las que vendrán. Dejo un poco para más adelante. 

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